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Herramienta · En vivo

Nariz — entrenamiento olfativo

Entrena tu olfato a ciegas con etiquetas NFC.

La cata empieza en la nariz, y la nariz se educa oliendo a ciegas y equivocándose. Existe una herramienta física clásica para eso —los kits Le Nez du Vin, frasquitos numerados con los aromas del vino, del limón al cuero, del pimiento verde a la trufa—, pero vienen con un cuadernillo de respuestas que es fácil espiar y no llevan ninguna cuenta de en cuáles fallas. Nariz es la capa digital que les faltaba: coges un frasco al azar, lo hueles sin mirar el número, construyes tu respuesta paso a paso —familia, tipo, descriptor— y solo entonces se revela si acertaste. Y recuerda, frasco a frasco, dónde flojeas.

El corazón del proyecto es cómo resuelve el problema de mantener la cata verdaderamente a ciegas. Cada frasco lleva pegada una etiqueta NFC —una pegatina NTAG de un céntimo, de esas que se programan una vez— y en esa etiqueta no va escrito «limón» ni «nº 23»: va una URL con el identificador único del frasco, algo como nariz.bajovelo.com/?b=<uuid>. Acercas el móvil a la base del frasco, el teléfono lee la etiqueta y el test arranca solo. Tú nunca llegas a ver el número. La app, en cambio, sabe exactamente cuál es —y eso es lo que permite que la dificultad se adapte por frasco: aprendizaje guiado en los que fallas, buscador directo en los que dominas.

Grabar las etiquetas es la parte donde el hardware manda. La web usa la API Web NFC (el objeto NDEFReader), que solo existe en Chrome sobre Android y solo en HTTPS —por eso el proyecto vive en un dominio propio con certificado, no en localhost—. En esos móviles puedes elegir el frasco en la propia web, acercar la pegatina y grabarla desde ahí; en cualquier otro, la guía integra el flujo con la app NFC Tools, dándote la URL de cada frasco para copiar y pegar. Sea como sea, la web lleva un inventario por usuario de qué etiquetas ya están grabadas —los 54 aromas del kit Master más los 12 defectos—, para no perder la cuenta a mitad de una tarde de rotulador y pegatinas. Un detalle deliberado: al registrar un frasco nunca se muestra su aroma, solo el número, porque leer «nº 23 · limón» arruinaría la cata siguiente.

Sobre esa base hay varios modos de juego —cata libre, racha contra tus propios aciertos, entrenamiento dirigido a una familia concreta y un modo repaso que te saca a estudiar tus aromas más flojos—. El stack es el de siempre en el taller: Vue 3 con Vite, Supabase para el progreso con seguridad por fila por usuario, y Cloudflare Pages para el deploy. Funciona también como app instalable. Lo que lo hace distinto no es el código, sino el gesto: acercar el teléfono a un frasco y que la máquina sepa lo que tú deliberadamente ignoras.

Construido con

  • Vue 3
  • Vite
  • Supabase
  • Web NFC
  • Cloudflare Pages
  • PWA
App Nariz de entrenamiento olfativo con etiquetas NFC