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El Cuaderno de Juego · Mayo — El triángulo de la crianza biológica

Semana 36

Asoleo y concentración: el Pedro Ximénez

Secar la uva al sol sobre esparto hasta pasificarla, apagar la fermentación con alcohol y criarla en solera hasta el color ébano. Montilla-Moriles y Jerez. El triángulo del Marco que cierra el mes.

Racimos de uva secándose al sol sobre esteras redondas de esparto en un campo de albariza, con una copa de vino casi negro al lado

¿Se puede beber el sol? El Pedro Ximénez es lo más cerca que está el vino de conseguirlo: una uva que se deja secar al sol hasta convertirse en pasa, y de ahí a la copa.

El PX no es un vino con azúcar añadido: es una uva a la que se le ha quitado casi toda el agua.

Infografía del tema: el asoleo del Pedro Ximénez —pasificación en redores de esparto durante 7 a 15 días, protección nocturna y espergurado, y la concentración brutal de azúcares (de ~300 a 450-500 g/L)—, la extracción con prensas verticales, la fermentación apagada con alcohol y la crianza oxidativa extrema en criaderas y soleras hasta el color ébano; el mapa Montilla-Moriles contra Jerez y el reto de la cena con fino, amontillado y PX con queso azul.

Teoría al grano

El asoleo

Los racimos maduros se extienden al sol sobre esteras redondas de esparto —los redores—, entre 7 y 15 días, dándoles la vuelta a mano para que se sequen parejos. De noche se cubren para que el rocío no los moje, y se hace el espergurado: quitar a mano los racimos que no están sanos.

La concentración

Al perder agua, todo se concentra a la vez. La uva pasa de unos 300 g/L de azúcar (16° Baumé) a 450-500 g/L (más de 25° Bé). Y con el azúcar suben también los ácidos —málico y tartárico—: ese ácido escondido es lo que impide que el PX empalague. Tiene frescura por dentro.

Apagar y criar

El mosto es tan denso que la fermentación va lentísima; se apaga añadiendo alcohol vínico, y queda casi todo el azúcar sin fermentar. Luego, años en bota bajo el sistema de criaderas y soleras, en contacto con el aire: el vino se oscurece hasta el color ébano y saca dátil, higo, café, cacao y regaliz.

El mapa: Montilla-Moriles contra Jerez

  • Montilla-Moriles. La cuna del asoleo. Albariza y clima interior extremo: la uva llega tan madura que muchos PX ni se encabezan. Es el estándar mundial de la variedad, con la fruta pasificada más pura y densa.
  • Jerez. Aquí el PX entra en los cabeceos —para redondear un oloroso— o brilla solo, de postre. La tradición de solera larga le da una hondura oxidativa muy marcada, a frutos secos y madera noble.

El reto: el triángulo del Marco

Cierre del mes en cuatro pases, del más seco al más dulce:

  1. Fino o manzanilla. Crianza biológica: pálido, punzante, muy seco. Con jamón o almendras.
  2. Amontillado. Empezó bajo velo y terminó con aire: las dos vidas. Con setas, un consomé o un queso curado.
  3. Pedro Ximénez de Montilla-Moriles. La cuna del asoleo: fruta pasificada en su versión más pura y densa, el estándar mundial de la variedad.
  4. Pedro Ximénez de Jerez. La misma uva, la misma pasificación, pero criada aquí en soleras largas: más hondura oxidativa, más frutos secos y madera noble. Con queso azul —Cabrales, Roquefort—: el dulzor oleoso envuelve la sal y el picante, y el queso le da verticalidad al azúcar. Contraste, no acompañamiento.

Los cuatro comparten el sistema de solera; cambian la uva (palomino en los dos primeros, pedro ximénez en los otros dos) y qué la marca —velo, aire, o el sol y la bodega de cada casa—. Cata los dos PX seguidos, a ciegas: el más directo, de fruta pasificada pura y sin tanta madera, es el de Montilla-Moriles; el de hondura más oscura, con más rastro de madera vieja, es el de Jerez.

El servicio

Los dos PX, frescos, 12-14 °C —templados empalagan más—. Avina el decantador o la copa antes de cada pase.

Cierre

El PX es agricultura llevada al extremo: en vez de vendimiar y fermentar sin más, se seca la uva al sol durante semanas hasta que casi no queda agua. Lo que entra en la bota ya es medio pasa. El resto lo hace el tiempo.