Actualización (septiembre de 2026): el curso ya está completo, las 40 semanas. Aquí lo cuento entero.
Hay dos formas de aprender de vino. Una es memorizar denominaciones, añadas y fichas de cata hasta que el vino deja de dar gusto y empieza a dar pereza. La otra es entender por qué el de la copa sabe a lo que sabe —de dónde le viene la acidez, el color, el tanino— y usar eso para elegir mejor la próxima botella. El Cuaderno de Juego es un curso para la segunda.
Es gratis, vive en la web y no hay que apuntarse a nada: cursos → El Cuaderno de Juego. Arranca en septiembre y va soltando una lección por semana, de septiembre a junio.
La idea: un concepto, una D.O. y un espejo
Cada semana tiene la misma forma de tres patas:
- Un concepto vitícola. Qué le hace el clima atlántico al ácido málico. Cómo la pizarra actúa de radiador. Qué es el agostamiento y por qué sin él no hay guarda. Nada de teoría por la teoría: solo lo que luego se nota en la boca.
- Una D.O. española donde ese concepto manda: Rías Baixas, Priorat, la Ribera soriana, Toro, el Marco de Jerez…
- Un espejo internacional para ver lo mismo con otro acento: el Loira, el Mosela, Gredos y el Valle de Uco, Borgoña, el Jura.
La misma uva, el mismo suelo o el mismo clima, contados desde dos sitios del mundo. Esa comparación es media educación.
Diez módulos, cuarenta semanas
El curso está partido en diez módulos, uno por mes, y cada módulo tiene su hilo:
- El choque de climas — lluvia, sol y altitud: el cuchillo afilado contra el abrazo cálido.
- El detective de suelos — pizarra, granito, caliza y arcilla traducidos a textura en la lengua.
- El eje del Duero — cómo muta el tempranillo siguiendo el río hacia abajo.
- La ingeniería de la fiesta — la burbuja por dentro: método tradicional, ancestral y crianza sobre lías.
- La vuelta al mundo en tres uvas — pinot noir, riesling y cabernet a ciegas.
- El Ebro y el imperio de la garnacha — Rioja clásica y moderna, y la garnacha de montaña.
- Islas y volcanes — ceniza, salitre y vides que no existen en ningún otro sitio.
- El arte de envejecer (blancos) — romper el mito del blanco de un solo año.
- El triángulo de la crianza biológica — albariza, velo de flor, criaderas y soleras.
- Vinos de sed y futuro — maceración carbónica, claretes y baja extracción.
En el temario, cada módulo abre con un apartado de «Lo que vas a aprender»: cuatro frases concretas, sin adornos, para saber a qué te apuntas antes de leer nada.
La gran cena de cata
La semana 4 de cada mes no es una lección: es una cena. Una lista de la compra con dos o tres botellas que se encuentran sin arruinarse, un menú de picoteo pensado para pelear con el vino, y un tablero de juego con pruebas a ciegas —trucos de limón y sal para entender el pH, adivinar cuál viene del frío y cuál del calor, cazar la levadura de la autólisis—. Se hace en casa, con quien quieras, y es donde la teoría del mes por fin se bebe.
Cómo se sigue
- Desde el navegador. No hay app, ni login, ni newsletter obligatoria. Entras, lees, y si quieres vuelves la semana siguiente.
- A tu ritmo. Las semanas publicadas se quedan ahí. Puedes ir al día o hacer maratón un domingo.
- Con las infografías a tamaño real. Cada lección lleva una lámina que resume el concepto; se abre con lupa a pantalla completa para leerla bien.
- Gratis y sin trampa. El curso es contenido abierto del taller. Si en algún momento se lía con un dato, se corrige.
Por dónde empezar
No hace falta saber nada. Si distingues un tinto de un blanco, ya tienes nivel de acceso. Lo demás se construye semana a semana, igual que el cuaderno de un viticultor de verdad: equivocándote una vez con la helada de abril y no volviéndote a equivocar.
La primera semana ya está puesta, y va del Atlántico: por qué los vinos que nacen bajo la lluvia salen con filo.


